LA MUERTE: COMO DEBERIAMOS PERCIBIRLA

La muerte es un tema muy amplio y algo escalofriante. Pero en realidad, la muerte es un “llamado”. Dios, como autor de la vida, posee también potestad sobre la muerte. Es decir, Dios es quien decide sobre la vida y la muerte: El y nadie más. Solo Dios tiene el poder de hacer ese llamado y no el diablo. El diablo no tiene el poder de ponerle fin a la vida y aunque tiene poderes, es incomparablemente limitado, en relación a Dios.

ARIELLE

En el libro de R.C. Sproul, Surprised by Suffering, se mencionan varios puntos en concordancia con el tema:

– El diablo existe y desde luego, es nuestro enemigo. El hará lo que pueda para traer miseria a nuestras vidas. Pero Satanás no es soberano. Satanás no posee las llaves de la muerte, sino Dios. Satanás no posee el poder de arrebatárselas. Dios las sostiene con firmeza en sus manos.
– Toda autoridad en la tierra y en el cielo, es absolutamente de Dios. Y el ángel de la muerte (mencionado varias veces en la Biblia) está al completo servicio de Dios, como un siervo mas.

Gracias a Jesucristo, la muerte no es para sus hijos, un “amargo” final. Ese “llamado” a Su Presencia como Juez Justo, desde luego será un pesar, para quienes no hayan reconocido a Jesucristo como único Salvador y Redentor.

Para algunos, el “llamado” viene con anticipación, tras enfermedades y procesos un poco más largos. Para otros, vendrá de un momento a otro, a través de un accidente o cualquier otra situación. Pero, a pesar de cualquier circunstancia, Dios está, sin duda alguna, en completo control.

Por supuesto, mientras vivamos en este mundo y bajo esta piel, nos sobrecogerá la idea de “perder” a alguien o simplemente de enfrentarnos a la muerte algun día, en tanto, hay que recordar siempre que ese momento  llegará y será glorioso, lleno de victoria a través de nuestra justificación mediante el Cordero de Dios, Jesucristo.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir… – Eclesiastés 3:1-2

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. – Hebreos 9:27

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. – Apocalipsis 1:17-18

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