DIOS LO PUEDE TODO PERO, NO NOS VA A CONCEDER TODO

Creo que todas tenemos una lista de cosas que nos gustaría tener o ver acontecer en esta vida. Es probable que muchas de las cosas que anhelamos sean buenas, como el cambio en el carácter de alguien, su conversión al Evangelio de Jesucristo, vivir más cerca de alguien, obtener un buen trabajo, adquirir un inmueble, lograr una situación económica estable, la cura de una enfermedad, hallar a alguien para casarnos, tener un hijo, entre otras cosas.

ARIELLECada una de nosotras tiene sus peticiones, sus sueños y anhelos como ya lo he dicho antes y tal vez sean parte de nuestras constantes súplicas y oraciones a Dios.

En este punto, es bueno recordar que aunque el Señor nos llama a través de muchos versículos que están en la Biblia a “orarle” y a “poner en Sus manos” nuestras peticiones, El ya sabe todo lo que necesitamos y eso es hermoso.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” – Filipenses 4:6-8

No solamente Dios conoce lo que queremos sino que sabe LO QUE NOS CONVIENE. El sabe el futuro y si somos suyos, también tiene un plan de santificación para nosotros como Su pueblo. Lo cual no quiere decir que nos tendrá toda una vida anhelando algo y a la final no nos lo dará porque “El no quiere” sino que conforme el tiempo pasa o dentro de “Su tiempo” nos lo dará pero luego de que nuestra vida vaya mostrando con Su ayuda, los frutos del Espíritu y nuestro carácter con semejanzas al de Cristo, O BIEN no nos lo dará pero porque El ve que es mejor así.

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” – Gálatas 5:22-23

Esa es la idea, la “clave” si se quiere, está en el proceso, en el caminar. No se trata del “fin” por decirlo así, porque ciertamente El puede hacer o darnos lo que sea, pero ¿qué provecho tendría darnos exactamente todo lo que quisiéramos siempre? Solo nos haría un mal, pues nos volveríamos seres impacientes, caprichosos, sin fe y por ahí va la lista.

ARIELLE

El Señor tampoco adopta la posición de quien se deleita en nuestro sufrimiento, sino que El conoce los propósitos santos y buenos que tiene para los suyos, porque luego de esta vida, viene una vida eterna, con El o sin El (sin El en realidad no será vida, será un eterno sufrimiento, perdición y dolor constante).

Considera este ejemplo: Una madre que satisfice todos los deseos de su hijito de dos años como darle galletas, dulces o cualquier juguete sin enseñarle que hay tiempos para cada cosa y que tiene que respetar, esperar y obedecerla a ella… pues no debe sorprenderse si su hijo crece como un “malcriado”, un completo insoportable y un hijo que le dará muchos dolores de cabeza a medida que crece y su carácter se endurece.

Algo así pasa con nosotros y Dios, con la GRAN diferencia de que Dios es PERFECTO y de que en El no hay pecado, sino santidad y un poder amoroso que sobrepasa todo entendimiento.

Sigue orando a El, entregándole tu corazón cada día porque El escucha a los suyos y es en ese ejercicio de la comunión con El que nuestra vida espiritual va creciendo día con día. Espera en El.

Nota: Pídele al Señor que te permita discernir y evaluar a la luz de Su Palabra, tus peticiones. Porque también debes considerar esto:

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. – Santiago 4:3

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